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Cada vez es más frecuente encontrarnos en nuestras iglesias las familias llamadas ensambladas. Pero, ¿Cómo es una familia ensamblada? – Las familias ensambladas se establecen a partir del segundo matrimonio o unión de hecho luego de una separación, divorcio o viudez y cuando uno o ambos integrantes de la pareja adulta, tiene hijos de una unión anterior.

Ninguna familia ensamblada puede funcionar adecuadamente cuando pretende hacerlo con las reglas de convivencia de la familia tradicional

Con el establecimiento de una familia reconstituida, cada uno de los cónyuges trae una historia de su relación anterior. Cuando se traen hijos, los “padrastros” y “madrastras” suelen experimentar situaciones de mayor estrés, porque deben convivir muchas veces con los pequeños o porque tienen que aceptar y ajustarse a las visitas que realiza su cónyuge a sus hijos biológicos que viven con su ex pareja.

Las complejas relaciones con los hijos de uno, del otro y de ambos Uno de los mayores desafíos que enfrentan las familias reconstituidas consiste en lograr una dinámica saludable y positiva con los hijos que se traen de sus anteriores matrimonios. Existen factores comunes que afectan una convivencia armoniosa y destensada:

• Criticar la forma en que su cónyuge ha criado a sus hijos.
• Imponer sus reglas, normas y disciplinas a los hijos que nacen de su nueva relación.
• Pretender disciplinar directamente a los hijos biológicos de su pareja.
• Evitar las vinculaciones afectivas con los hijos e hijas de su nueva pareja, eludiendo la oportunidad de dar consejos y asumiendo más bien una actitud de incomprensión y distancia.
• Ver a los hijos biológicos de su nuevo esposo o esposa y al ex – cónyuge de estos como rivales permanentes, agregando un mayor grado de estrés a la relación.
• Mostrar preferencias con sus propios hijos, marginando y descalificando a los hijos anteriores de su cónyuge.

El bienestar familiar debe ser el objetivo Bajo cualquier circunstancia, constituir una familia con una dinámica saludable, funcional, estable y sostenible no es sencillo. Requiere dedicación esfuerzo, compresión, respeto, responsabilidad y mucho amor. Deben saber que los motivos que ocasionaron la disolución de su relación anterior, deben ser adecuadamente conocidos y superados; que su actual realidad le brinda una nueva oportunidad para construir un hogar armonioso y con bienestar para todos. No se trata de sustituir a los padres o madres biológicos, sino de plantear vinculaciones funcionales que posibiliten superar lo más pronto posible las situaciones traumáticas de la separación de la primera familia.

Se requiere que ambos cónyuges estén conscientes de que la realidad de las familias reconstituidas es compleja: familias anteriores disueltas, hijos con procesos muchas veces no concluidos, historias de vida que deben cerrarse, vinculaciones afectivas con miembros de las familias de origen de sus ex- parejas, entre otros. Pero lo que está en el presente y futuro debe inspirar a las nuevas familias.

No se trata de borrar el pasado, sino de superarlo para abocarse a constituir el futuro con amor y esperanza. Solamente conociendo cual es la voluntad de Dios para el matrimonio, y aplicar los mandatos bíblicos en el desempeño de los roles de esposa y esposo harán posible alcanzar un éxito matrimonial y familiar, sea el primero o el segundo vínculo. Muchos matrimonios (y por consiguiente familias) en crisis han alcanzado la estabilidad matrimonial y familiar evitando el divorcio, cuando reconocieron la necesidad que Dios interviniera en sus vidas.

Conclusiones – Son familias diferentes a las familias tradicionales. Diferente no quiere decir deficiente.
– Se caracterizan por la presencia de hijos desde el mismo instante de la formación de la pareja.
– La estructura y pautas de convivencia de las familias ensambladas son diferentes a las de las familias tradicionales.
– Quienes forman una familia ensamblada necesitan saber en qué consisten esas diferencias para alcanzar la estabilidad familiar y la integración de sus miembros.
– Las relaciones en las familias ensambla
das no se dan espontáneamente, se necesita trabajar en ellas.
– Según la denominación jurídica se tienen derechos y obligaciones recíprocas con sus hijastros, por ejemplo, obligaciones alimentarias cuando no existen o no pueden cubrirlas los parientes directos.
– Solo la presencia directa de Dios en las vidas de los cónyuges ayuda a superar las crisis de los matrimonios y familias.

EL DIVORCIO

Hay personas que en este momento están sufriendo las consecuencias catastróficas del divorcio y otras que todavía están sintiendo dolor emocional por el divorcio que atravesaron. ¿Qué es el divorcio? Literalmente la palabra en griego es “desertar” que significa “abandonar su cuerpo o su puesto sin autorización”.

Las personas que enfrentan un proceso de divorcio coinciden en que es una de las experiencias más difíciles por las que pueden transitar una familia. Significa la terminación de un sueño, de un anhelo, de un proyecto de vida. Afecta a la pareja, pero sus mayores repercusiones las padecen de manera particular los hijos del matrimonio. En ellos, las consecuencias emocionales son de gran impacto.

La pareja, en la mayoría de los casos, se somete a un proceso muy desgastante, de mucho dolor, de elevada incertidumbre, por lo que es necesario enfrentarlo con esperanza y deseos de renovación y optimismo.

¿Donde comenzó el divorcio? Comenzó con la ley, en el tiempo de Moisés. “ – Entonces – preguntaron -, ¿por qué dice Moisés en la ley que un hombre podría darle a su esposa un aviso de divorcio por escrito y despedirla? Jesús contestó: Moisés permitió el divorcio solo como una concesión ante la dureza del corazón de ustedes, pero no fue la intención original de Dios. Y les digo lo siguiente – el que se divorcia de su esposa y se casa con otra comete adulterio, a menos que la esposa le haya sido infiel – ” Mateo 19:7-8

Dios odia el divorcio pero ama a los divorciados. Algunas personas ven el divorcio como un pecado imperdonable, ven una persona divorciada como alguien que su pecado no tiene perdón. Pero la sangre de Cristo es más grande que el divorcio. ”Y si la mujer repudia a su marido y se casa con otro, comete adulterio”. Marcos 10:12 – Una persona con un espíritu quebrantado quisiera que el mundo se detuviera para salirse de él; no siente deseos de trabajar, sus sueños se hacen pedazos, no hay motivación alguna; pero Jesús fue ungido para sanar a los quebrantados de corazón.

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