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1.Las escrituras. Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras. La escritura es siempre la autoridad más alta que afirma, testifica y confirma la resurrección de Cristo, porque es la verdad absoluta totalmente inspirada por Dios.

2.Alrededor de 780 años antes que Cristo resucitara al tercer día de entre los muertos, este hecho le fue revelado al profeta Oseas “Nos dará vida después de dos días; en el tercer día nos resucitará, y viviremos delante de él”.

Oseas 6:2. Pero hay más de 7 siglos antes del nacimiento de Cristo y bajo la inspiración de Espíritu de Dios, el profeta Isaías también anuncio que Jesús llegaría para ENTREGARSE y padecer por la humanidad. En Isaías 52:13-15, al igual que en Isaías 53:12, el profeta describe la grandeza de Jesús luego de entregar Su vida por nosotros, llevando consigo nuestros pecados.

En el Antiguo Testamento el apóstol Pedro confirma lo dicho a través de los profetas dando testimonio que Jesús murió y resucito tal cual se profetizo cientos de años antes (Hch. 2:22-36). Pablo –como hemos visto antes- en 1º Cor. 15:3-4 también resalta el cumplimiento de las antiguas profecías en las Escrituras sobre Cristo Jesús.

3.El testimonio de los discípulos de Jesús: En el primer tratado, oh Teófilo, hablé acerca de todas las cosas que Jesús comenzó a hacer y a enseñar, hasta el día en que fue recibido arriba, después de haber dado mandamientos por el Espíritu Santo a los apóstoles que había escogido; a quienes también, después de haber padecido, se presentó vivo con muchas pruebas indubitables, apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándoles acerca del reino de Dios. Los cuatro evangelios fueron escritos por discípulos que fueron testigos de la vida de Jesús y su resurrección.

El testimonio de ellos es de primera mano, pues lo vieron hacer milagros, sanar enfermos, levantar muertos, multiplicar panes y peces, calmar la tempestad, derramar lágrimas de sangre mientras oraba y confrontar tenazmente a los fariseos. Pero cuando estos hombres vieron a Jesús ser arrestado, torturado, vituperado, arrastrado por la ciudad y luego crucificado, tuvieron miedo y se escondieron de sus perseguidores.

Cierto día Jesús se les presento y les dio PRUEBAS convincentes de que ¡estaba vivo! (Juan 20:19-20). Ver a Jesús vivo y compartir con El antes que ascienda del cielo, produjo en ellos un cambio dramático hasta el punto de estar dispuestos a entregar su propia vida con el fin de testificar acerca de los que habían visto y oído. Nada pudo apartarlos de esa verdad, o hacer que se callaran o que lo negaran. ¡Habían visto a Cristo crucificado!

4.Más de 500 testigos oculares de la resurrección. “…apareció a Cefas, y después a los doce”. Después apareció a más de quinientos hermanos a la vez, de los cuales muchos viven aún, y otros ya duermen. Después apareció a Jacobo; después a todos los apóstoles; y al último de todos, como a un abortivo, me apareció a mí. 1º Cor. 15:5-8. Según la ley judía, bastaba el TESTIMONIO de dos hombres confiables para establecer una verdad. ¡Dios lleno el mundo de testigos confiables que vieron al Cristo resucitado!

5.Nosotros y todos los demás que hemos tenido una experiencia personal con Él. Han transcurrido más de 2000 años desde el nacimiento de Jesús.

En todo este tiempo, Él ha seguido revelándose como el Cristo vivo que sigue transformando a los seres humanos que lo aceptan como Su Señor y Salvador. Cada vez son más los millones de personas en todas las partes del mundo que dan testimonio de haber experimentado el poder de la resurrección de Jesús.

Han tenido una experiencia SOBRENATURAL con el Cristo resucitado que ha producido en ellos salvación, liberación y sanidad. Son testigos que el Cristo vivo restauro sus familias y les dio propósito.

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