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La fe es fundamental en el cristianismo. Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan. Hebreos 11:6.

La fe es lo único que nos lleva a vivir una vida de total DEPENDENCIA de Dios. La Biblia nos enseña que todo lo que no se hace con fe es pecado (Romanos 14:23)

Fe es creer con certeza que recibiremos lo que esperamos; es estar totalmente convencidos que alcanzaremos lo que aún no vemos. En griego la palabra fe se traduce como pistis que significa estar firmemente convencido, o persuadido de la verdad en base a lo oído. El nivel y tipo de fe que tengamos estará en relación directa a lo que escuchemos acerca de la palabra de Dios.

Creer lo que Dios dice es la GARANTÍA o el título de propiedad de lo que esperamos. Así que cuando por fe declaramos algo, no debe haber duda alguna que llegará lo prometido.  “Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve”. Hebreos 11:1.

Examinemos este versículo: // La fe es presente // Hebreos 11:1 dice “es pues la fe…” está en tiempo presente. Esto quiere decir que, aunque no veamos las cosas físicamente, la fe es HOY, no mañana.

//La fe es certeza// la palabra “certeza” viene de la misma raíz de la palabra “sustancia”, significa “algo que es concreto”. La sustancia es la palabra de Dios, tangible, concreta y real. Ilustración: cuando vamos a confeccionar un vestido necesitamos tela, de lo contrario de nada sirve que tengamos el patrón y buen diseño. La tela es la sustancia. De la misma manera la fe da la sustancia a lo que estamos creyendo.

//La fe no percibe a través de los sentidos; eso es conocimiento// Hebreos 11:1 Las expresiones “es la certeza” o “la convicción de lo que no se ve” nos dicen que las cosas están allí pero no las hemos visto con los ojos naturales. La fe se basa en las verdades y realidades invisibles y eternas reveladas en la Palabra. Dijo Jesús: “Quitad la piedra. Marta, la hermana del que había muerto, le dijo: Señor, hiede ya, porque es de cuatro días. Jesús le dijo: ¿No te he dicho que, si crees, verás la gloria de Dios? “Juan 11:39-40.

//La fe CREE primero y después ve, no al revés// Hay un conflicto entre lo que perciben nuestros sentidos y la revelación de la palabra de Dios. Si usted está enfermo puede ver o sentir en su cuerpo las evidencias de la enfermedad; sin embargo, la Biblia dice que “Jesús llevo nuestras enfermedades”. Por consiguiente, usted debe decidir y escoger a quien creer: a sus síntomas, al doctor o a la palabra de Dios.

//La fe es convicción (o evidencia) // Si tenemos la convicción de algo, pero no tenemos ese algo a la vista física no quiere decir que no exista o no sea una verdad. Por ejemplo, si sus hijos están en la escuela usted tiene la convicción que tiene hijos, aunque no los pueda ver ni tocar. Así es la fe. En lo sobrenatural, aunque no contemos con una evidencia física, tenemos la evidencia, la plena convicción que existe en el mundo espiritual. ¿Cuál es nuestra evidencia? Las PROMESAS infalibles de Dios (2º corintios 1:20)

¿Todos los creyentes tienen fe? ¡Si! “Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno”. Romanos 12:3. La Biblia dice que Dios ha dado a cada creyente una medida de fe. Algunas personas piden que el Señor les de fe. Pero en realidad ya tienen fe, solo que no la han desarrollado. Como cualquier otro músculo su desarrollo dependerá del ENTRENAMIENTO al que lo sometamos.

¿Cómo se desarrolla y desata esa medida de fe? “Así pues la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios. Romanos 10:17.

-La fe se desarrolla escuchando la palabra continuamente. Debemos estudiarla, oírla, meditarla y vivirla. Aunque toma tiempo nuestra fe crecerá.

-La fe se desata a través del poder de nuestra confesión, acompañada con acciones correspondientes. Cada vez que Dios crea algo primero lo habla (Gen 1:3). Jesús nos enseña que la confesión de nuestra boca tiene poder. (Mr. 11:23) hay personas que hablan de forma tan negativa que la confesión de su boca ANULA cualquier cosa en la que estén creyendo. Como resultado, viven en derrota y miseria. Simplemente recogen los dichos de su boca. “La muerte y la vida están en poder de la lengua, y el que la ama comerá de sus frutos2. Prov. 18:21.

¿Qué es la confesión?  Confesión es la palabra griega “homologéo” (homo: lo mismo, logeo: decir). Como vemos “confesar” es decir lo mismo que Dios dice. Por ejemplo: ¿Qué dice Dios acerca de la sanidad del cuerpo? El dice que por la llaga de Jesús “fuimos nosotros curados” (Isaías 53:5). De manera que confesar algo diferente como “estoy enfermo” “me duele todo el cuerpo” o adjudicarse cosas malas como “mi artritis” “mi migraña” es confesar algo DIFERENTE a lo que Dios dice. Lamentablemente eso negativo es algo que usted va a cosechar

¿Quién es el sumo sacerdote? “Por tanto, hermanos santos, participantes del llamamiento celestial, considerad al apóstol y sumo sacerdote de nuestra profesión, Cristo Jesús”. Hebreos 3:1. La palabra profesión es sinónimo de confesión. Jesús ministra y confirma ante el Padre lo que nosotros confesamos con nuestra boca, pero no lo hace si confesamos algo contrario a la Palabra, ni tampoco si nos quedamos callados.

Si usted confiesa la Palabra diciendo “todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Fil. 4:13) “Soy sano por las llagas de Jesús” “soy un Hijo/Hija de Dios” esa es la CONFESION que Jesús ministrara al Padre. “Por tanto, teniendo un gran sumo sacerdote que traspasó los cielos, Jesús el Hijo de Dios, retengamos nuestra profesión”. Hebreos 4:14.

En el griego la palabra “retener” es katéo y significa “mantenerse en curso” o “seguir firme hacia adelante”. En la antigüedad ese término se usaba para indicar que un barco estaba en curso o en la dirección deseada. Cuando confesamos lo opuesto a la palabra nos salimos del curso de nuestra vida. Por eso, EVITE palabras que traigan a su vida miseria, muerte y enfermedad.

Nuestra fe debe ir acompañada de acciones “Pero una mujer que desde hacía doce años padecía de flujo de sangre, y había sufrido mucho de muchos médicos, y gastado todo lo que tenía, y nada había aprovechado, antes le iba peor, cuando oyó hablar de Jesús, vino por detrás entre la multitud, y tocó su manto. Porque decía: Si tocare tan solamente su manto, seré salva. Y en seguida la fuente de su sangre se secó; y sintió en el cuerpo que estaba sana de aquel azote”. Marcos 5:25-29.

¿Cómo fue que esta mujer desató su fe y recibió su milagro? // CREYÓ en su corazón y actuó. “vino por detrás entre la multitud”

//HIZO UNA CONFESIÓN POSITIVA “si tocare tan solamente su manto seré sana”.

//RECIBIÓ el milagro “en seguida la fuente de su sangre se seco”.

//CONTO el milagro. “…se postro delante de él (Jesús) y le dijo toda la verdad” (vea Marcos 5:33). No solamente debemos confesar el milagro antes, sino también después que ocurra. La confesión es la expresión natural de la fe que habita en nuestro corazón.

La fe nos lleva a creer que Todo es posible: “Jesús le dijo: si puede creer, al que cree todo es posible”. Marcos 9:23.

//LA FE SIN OBRAS ES MUERTA. “Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma”. Santiago 2:17. En este pasaje encontramos cinco ejemplos que nos confirman que la fe sin obras es muerta y por consiguiente inefectiva.

  1. La necesidad de un verdadero hermano. Si usted ve a alguien con necesidad y no le ayuda, sus obras no están mostrando su fe. ¡Tenemos que ACTUAR! (Stgo. 2:15-17)
  2. Los demonios también creen. Si no actuamos en lo que creemos y confesamos, la Biblia dice que no estamos haciendo más de lo que hacen los demonios. Ellos conocen la Palabra y creen, pero obviamente no actúan de acuerdo a ella ni la obedecen. (Santiago 2:19).
  3. Abraham fue justificado por su fe y sus obras. Si Abraham no hubiese actuado de acuerdo a lo que creía al ofrecer a Isaac, no hubiese recibido la promesa. El tuvo que creer y actuar, aun cuando no ENTENDIA ni tenía la promesa visiblemente en sus manos. (Santiago 2:21-22).
  4. Rahab la ramera recibió a los mensajeros. Esta mujer también actuó según lo que creía, dando instrucciones a los mensajeros para salvarles la vida. Ella creyó la promesa de Dios para ella y su familia y actuó en fe aun arriesgando su propia vida y Dios fue fiel en guardarla y bendecirla. (Santiago 2:25-26).
  5. El cuerpo sin espíritu está muerto. Cada acto del cuerpo refleja la expresión del espíritu en el. lo que usted dice y hace, refleja lo que usted cree. La fe es ineficaz a menos que usted haga algo.

La fe en Dios es una creencia incuestionable. Es tener confianza absoluta en Sus promesas; es creerlas, confesarlas y actuar conforme a ellas dándole gracias a Dios de antemano tal como si ya lo estuviera viendo con sus ojos naturales. ¡Esa es la fe en Cristo Jesús!

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