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1) Desorden de prioridades Vivimos en una sociedad afanada, ocupada y turbada que se levanta de madrugada y se acuesta tarde por las noches.

¿Cómo vencer esto? Estableciendo nuestras prioridades en nuestras vidas según el orden bíblico. Muchísimas personas viven debatiéndose entre las demandas del trabajo y las del hogar. Solemos olvidar que una cosa está al servicio de la otra. El trabajo está al servicio del disfrute familiar, no al revés. ¡Cuántas personas sacrifican a su familia en el altar de su éxito laboral! Sepa que en su hogar usted es irremplazable, nada suplantará su ausencia física por más que estar fuera de su casa sea por buenas intenciones. Dios creó el trabajo y la familia para que coexistan de manera pacífica. Cuando alineamos nuestras prioridades con las prioridades de Dios, eso redunda en bendición, tanto en casa como en el trabajo. Salmos 127:1_2 Dios, familia, iglesia y trabajo.

2) El mal uso del dinero Es uno de los asesinos del matrimonio, causante de grandes males y divorcios. Tres de cada diez matrimonios se separan por esta causa. La clave para obtener una sabia distribución del dinero, es analizar, reducir y tener planes claros. Se debe tener un presupuesto y distribuir con sabiduría los ingresos de acuerdo a las necesidades y prioridades de la familia.

¿Cuáles son las necesidades básicas? Diezmos y ofrendas, alimentación, ropa, casa, servicios (luz, agua, gas) ¿Y los deseos? Las cosas que no necesitamos para vivir pero son cosas que nos gustarían (vacaciones, viaje, deportes) Proverbios 6:1-5

3) El egoísmo humano Existen dos tipos de personas, los que dan y los que reciben. El egoísmo no es
amor, no existe necesidad alguna de hacer competencias y demostrar quién tiene el poder en la relación. Sin lugar a dudas, el egoísmo corroe las bases del matrimonio. Es motivo de separación y divorcio. Para superar estas cuestiones, debemos negarnos a nosotros mismos, dejar que el Espíritu Santo tome el control e interceda para que lleguemos a un acuerdo con nuestra pareja. Lucas 9:23 1 Corintios 13:4-7

4) La falta de comunicación Este asesino produce y destruye relaciones. Constantemente se puede estar luchando con el mal carácter, el tono de hablar y las formas de decir. Estas cosas pueden destruir o afirmar las relaciones en el seno de la familia. La falta de respeto, el maltrato verbal, peleas en voz alta, tomar el rol o función equivocada, no ser oído contribuyen o alimentan a que no exista comunicación en la familia.

A veces no incorporar modos de expresión más directos y sensibles a las necesidades del otro hace que no se logre una buena comunicación en la pareja y por ende, no se solucionen los problemas. No reconocer los valores positivos en el otro, no ser específico a la hora de hablar y no ser breve y concreto con el problema no permitirán que reconozcamos el origen y el desarrollo del conflicto. Siempre la meta debe ser apostar a la convivencia. Tratar un tema a la vez y no juzgar al otro sino a la situación afirmarán su relación. Santiago 1:19

5) La frustración sexual Uno de los aspectos que más resguarda la salud del matrimonio consiste en la permanente atención y fortalecimiento de la intimidad. Con frecuencia esta es un área que proporciona gran satisfacción y seguridad, cuando es cuidada con dedicación; pero que puede producir frustración y distancia, cuando es desatendida. La intimidad conyugal es un proceso dinámico que crece, se desarrolla, se mantiene y profundiza en el amor permanente. Siempre se presentarán motivos para dedicar tiempo a otras cosas.

Siempre se podrá acudir a excusas que expliquen el abandono de algunas prácticas y comportamientos afectivos. Siempre existirán razones de carácter biológico o fisiológico que podrán argumentarse para disminuir el encuentro sexual o la disminución del apetito sexual. Y aunque muchos de estos factores son válidos y hasta inevitables, existen formas y recursos para poder enfrentar las diversas situaciones que se presentan y superar las amenazas que atentan contra una adecuada salud íntima conyugal. Lo recomendable, buscar consejería bíblica y que Dios guie a las verdaderas razones por las que quizá se está descuidando esta área. Algunas veces es algo espiritual que no lo deja ser como usted quiere ser y necesita ser liberado. 1 Corintios 7:5

6) El fracaso en los negocios Nunca es buena canalizar nuestras frustraciones del trabajo de nuestras carreras en la familia. Se debe pedir mucha sabiduría a Dios para que los problemas puedan resolverse sin afectar la salud en el matrimonio. Acuérdese que ningún éxito en la vida compensa un fracaso familiar. Viviendo bajo ese concepto y sabiendo cuáles son sus prioridades podrá salir delante de cualquier situación financiera negativa (o positiva) que se le presente. El hogar está para consolar y contener, no para juzgarlo. Santiago 1:5. Eclesiastés 5:13-14

7) Casarse demasiado joven (inmadurez emocional) Si bien es cierto que se pueden alcanzar las metas académicas, laborales y los proyectos, con un matrimonio a cuestas se hacen mucho más difíciles. Se debe aconsejar y tratar particularmente con cada caso, enseñándoles que la relación más importante no es la que me les va a dar el matrimonio sino su relación con Jesús. Dios es el creador del matrimonio, las decisiones tienen que descansar sobre las bases que El nos enseña en La Palabra. La estabilidad y el éxito matrimonial dependerán de la relación que tengan con Dios.

8) Intervención de terceros Existe un principio fundamental cuando un hombre y una mujer deciden unir sus vidas para iniciar un proyecto común mediante el matrimonio. Se trata del precepto bíblico de “dejar a su padre y su madre y de unirse a su cónyuge para ser uno solo”. Al entender este precepto en su verdadero sentido, se posibilita el inicio de una nueva realidad familiar libre de muchos inconvenientes. Al iniciar una vida conyugal, la pareja debe dejar a sus familias de origen para concentrarse en la construcción de su propia y nueva realidad familiar. El problema surge cuando, por un lado, uno o ambos cónyuges no rompen el “cordón umbilical” con sus padres y mantienen lazos de dependencia con ellos que impiden el desarrollo saludable de la nueva familia. Con las “terceras personas” -sean padres, suegros, otros familiares, amigos, compañeros de trabajo o vecinos-, la pareja debe mantener una necesaria y favorable proximidad que les ayude a crecer y disfrutar, pero con una clara y saludable distancia física y emocional que les permita resguardar su intimidad, autonomía e identidad. Génesis 2:24

9) Celos infundados La ansiedad es la que nos produce malestar y síntomas ante situaciones reales o imaginarias. La ansiedad hace que tomemos actitudes donde se refleja temor, angustia e ira por causa de los celos (sean imaginarios o con motivos comprobables de su cónyuge). Cuando no dejamos tratarnos por Dios, sometemos nuestro carácter y nuestra personalidad

Cada vez es más frecuente encontrarnos en nuestras iglesias las familias llamadas ensambladas. Pero, ¿Cómo es una familia ensamblada? – Las familias ensambladas se establecen a partir del segundo matrimonio o unión de hecho luego de una separación, divorcio o viudez y cuando uno o ambos integrantes de la pareja adulta, tiene hijos de una unión anterior.

Ninguna familia ensamblada puede funcionar adecuadamente cuando pretende hacerlo con las reglas de convivencia de la familia tradicional

Con el establecimiento de una familia reconstituida, cada uno de los cónyuges trae una historia de su relación anterior. Cuando se traen hijos, los “padrastros” y “madrastras” suelen experimentar situaciones de mayor estrés, porque deben convivir muchas veces con los pequeños

10) MATRIMONIOS ENSAMBLADOS

a este tipo de manipulación diabólica. La Biblia nos dice que debemos tener la perfecta clase de amor que Dios tiene por nosotros. Aprenda a confiar en Dios y pídale que lo ayude a confiar en su pareja también. Proverbios6:34 – Éxodo 20:5

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