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La palabra de Dios nos da muchas razones para no pecar. Repasemos las principales:

-El pecado esclaviza, degrada y humilla: “¿Qué, pues? ¿Pecaremos, porque no estamos bajo la ley, sino bajo la gracia? En ninguna manera. ¿No sabéis que si os sometéis a alguien como esclavos para obedecerle, sois esclavos de aquel a quien obedecéis, sea del pecado para muerte, o sea de la obediencia para justicia?”  Romanos 6:15-16.

En el mismo instante que una persona peca queda presa y se convierte en ESCLAVO de Satanás. No puede disfrutar su vida de creyente ni su vida mundana. El pecado degrada y humilla al pecador. “Porque nada hay oculto, que no haya de ser manifestado; ni escondido, que no haya de ser conocido, y de salir a luz”. Lucas 8:17.

-El pecado no satisface: Las personas pecan por un deseo interno que continuamente les dice: “si lo haces estarás satisfecho” “necesitas esto para no frustrarte ni aburrirte”. Esa es una mentira de Satanás. El pecado ofrece una satisfacción TEMPORAL pero después trae más vacio que antes y envuelve a la persona de tal forma que querrá seguir pecando.

-Dios castiga el pecado y la paga es muerte. “Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro2. Romanos 6:23.

Muchos creen que el pecado no acarrea consecuencias, debido a que han pecado en repetidas oportunidades y siguen viviendo como si no hubiese pasado nada. Lo primero que llega es la muerte espiritual.  “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad”. 1º Juan 1:9.

Dios castiga a los pecadores, pero todo aquel que recibe la corrección como hijo, no será JUZGADO si se arrepiente.

-El pecado hiere a Dios y a usted. “… ni deis lugar al diablo. El que hurtaba, no hurte más, sino trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, para que tenga qué compartir con el que padece necesidad. Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes. Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención”.  Efesios 4:27-30.

Cuando pecamos entristecemos al Espíritu Santo. A veces lo herimos al olvidar que El vive en nosotros. Después nos preguntamos ¿por qué no tengo gozo? ¿Por qué no siento Su presencia? ¿Por qué Dios no contesta mis oraciones? ¿Por qué no siento su unción? La respuesta es clara: porque el Espíritu Santo esta entristecido. Cuando una persona peca la más perjudicada es ella misma, pues daña su relación con Dios. El pecado de una persona afecta a TODOS los que le rodean y lo aman. Por esto debemos dejar el egoísmo a un lado y pensar en el dolor que causamos. Por ejemplo, cuando un hombre comete adulterio afecta a su esposa e hijos.

-El pecado tiene consecuencias eternas. “Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras”. Apocalipsis. 20:12.

Todo lo que hagamos queda escrito en el cielo y seremos juzgados por cada uno d nuestros actos, si no hay un arrepentimiento genuino. No hay pasaje alguno en la Biblia que diga que el cristiano puede vivir como quiera y que, de todos modos irá al Cielo. La Biblia nos manda a vivir en obediencia a Dios.

-Su pecado siempre le alcanzará. “Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos. Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros”. Isaías 53:3-6.

Dios Padre envió a Su hijo unigénito, Jesús, a hacer remisión de pecados, no expiación. ¿Qué es remisión? Remisión significa arrancar un pecado de RAÍZ para cambiar la conducta de una persona; es perdonar una deuda por completo. Hay personas tratando de cambiar su conducta en sus propias fuerzas, si lograrlo. Lo intentaron muchas veces y luego regresan a pecar. La razón es que tratan de cambiar su conducta sin haber cambiado su naturaleza.

¿Qué cambia la naturaleza y arranca el pecado eterno del hombre? Solo el sacrificio de Cristo y Su sangre. El es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo (Juan 1:29). Este es uno de los beneficios más significativos que obtenemos como creyentes, pues es la oportunidad de recibir Su perdón y de ser REDIMIDOS a través del arrepentimiento.

CREER

“Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le ahí, y que es galardonador de los que le buscan”. Hebreos 11:6

Creer es tener confianza en el carácter de Dios, en que El es un Dios justo y fiel. ¿Por qué ser incrédulo es un pecado? Porque significa adjudicarle a Dios rasgos de maldad e infidelidad, lo cual implica que Dios no hará lo que prometió. Necesitamos renunciar a la incredulidad, ya que es un espíritu que nos incita a no creer en Dios ni en su palabra.

CONFESAR

“Que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación”. Romanos 10:9-10.

Para ganar la salvación usted debe “creer con el corazón” pero además debe “confesar con la boca”. Lo mismo aplica para recibir todas las bendiciones que Jesús gano en la cruz, es hacer que las palabras que declaremos estén de acuerdo con lo que Dios ha establecido en Su palabra.

“Por tanto, hermanos santos, participantes del llamamiento celestial, considerad al apóstol y sumo sacerdote de nuestra profesión, Cristo Jesús”. Hebreos 3:1.

Jesús es llamado en la Biblia el Apóstol y Sumo Sacerdote de nuestra profesión – esta palabra viene de profesar que significa “confesar”. La Biblia quiere decir que el ministerio sacerdotal de Jesús está relacionado con lo que nosotros confesamos. Cuando decimos lo mismo que Jesús declara en Su palabra, El respalda esa confesión. Si no decimos nada, entonces nada tiene que respaldar.

Primero confesamos y después  retenemos nuestra confesión firmemente. De seguro vamos a encontrar OPOSICIÓN, problemas, circunstancias y personas que van a querer sacarnos de nuestra confesión, mintiendo y declarando en contra de la Palabra de Dios. Pararse firme en la Palabra es parte esencial de la salvación. El arma más poderosa que Dios nos da es su palabra, que nos capacita para pelear contra el enemigo en todas las áreas de nuestra vida. (Ver Hebreos 4:12).

Si el enemigo está atacando sus finanzas repréndalo con la palabra de Dios, en oración clame la sobreabundancia de Dios confesando por ejemplo: “Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos. Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido”. Isaías 53:3-4.

ACTUAR

Es hacer una acción relacionada con lo que se está confesando. Esto quiere decir que una vez que nos hayamos ARREPENTIDO y CREÍDO y confesado la Palabra, tenemos que actuar en fe. No permanezcamos pasivos. Pidamos la guía del Espíritu Santo cada día, en cada situación. De decir solamente “yo creo” decir “yo creo, por lo tanto actúo”.

¿Cuál es el acto más simple de fe que usted puede hacer? -Dar gracias: esto desata el poder sobrenatural de Dios. La Biblia nos manda ser agradecidos en todo tiempo. “No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu, hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones; dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo”. Efesios 5:18, 20.

Jesús dio gracias. La Biblia nos muestra muchos pasajes donde Jesús aparece dando gracias al Padre. Uno de los más conocidos fue cuando tuvo que alimentar a más de 5000 hombres, sin contar mujeres y niños, alcanzo para todos y aun sobro. “Y tomó Jesús aquellos panes, y habiendo dado gracias, los repartió entre los discípulos, y los discípulos entre los que estaban recostados; asimismo de los peces, cuanto querían”.  Juan 6:11.

Para vencer y llegar a la meta debemos mantener nuestros ojos fijos en Jesús y en la cruz. Por el poder de la resurrección de Jesús debemos apropiarnos primero de nuestra salvación, pero también de la provisión completa e la cruz, que incluye salud física, aceptación, perdón de pecados, riqueza, vida en abundancia, sanidad interior, paz y gozo en el Señor, entre otros muchos beneficios.

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